Escuchar a quienes exponen: las peticiones de las asociaciones para la próxima edición
Photo: Terri Sewell, Public domain, via Wikimedia Commons
Cuando las luces de la Feria de Asociaciones de Coslada se apagan y los pabellones recuperan su silencio habitual, comienza quizás la parte más valiosa del evento: la evaluación. Los colectivos que durante un fin de semana compartieron proyectos, talleres y conversaciones con vecinos y vecinas tienen ahora la palabra, y sus demandas dibujan el mapa de lo que la próxima edición podría llegar a ser.
Más espacio para más proyectos
La queja más recurrente entre los expositores es, con diferencia, la dimensión de los stands. «Presentamos ocho programas distintos y apenas teníamos superficie para desplegar dos carteles», explica la coordinadora de una asociación cultural del casco histórico de Coslada. Su petición es sencilla: módulos expositivos ligeramente mayores o la posibilidad de reservar doble espacio con antelación.
Otros colectivos van más allá y plantean una redistribución integral del recinto. Las asociaciones deportivas, por ejemplo, solicitan zonas contiguas que permitan realizar pequeñas demostraciones, algo que resulta complicado en el trazado actual, donde el flujo de visitantes hace inviable cualquier actividad dinámica junto a las mesas informativas.
Horarios que acompañen la vida vecinal
El segundo gran bloque de sugerencias afecta a los horarios. Varias asociaciones de mayores y de acción social coinciden en que la franja de tarde es la más productiva, y piden extenderla ligeramente, especialmente el sábado, cuando las familias llenan los pasillos.
En sentido contrario, algunos colectivos juveniles proponen abrir una sesión vespertina el viernes, con un formato más ágil, para captar a un público que trabaja o estudia fuera del municipio y solo regresa a Coslada a última hora de la tarde. «Si queremos tejer asociacionismo, tenemos que estar cuando la gente está», resume un portavoz de un colectivo vecinal de la zona de La Rambla.
Difusión: la gran asignatura pendiente
Casi todos los entrevistados valoran positivamente el trabajo de comunicación previo, pero consideran que puede intensificarse. Las peticiones concretas pasan por:
- Cartelería en los barrios: no solo en el centro cívico, sino en mercados, centros de salud y paradas de transporte.
- Presencia en redes sociales durante todo el año, no solo en las semanas previas, para mantener viva la identidad de cada colectivo.
- Un programa impreso y accesible, con horarios de talleres y actividades, que muchos visitantes echaron en falta.
Una asociación cultural señala además la conveniencia de un servicio de prensa en la feria que ayude a los colectivos sin experiencia comunicativa a dar a conocer sus actividades, algo especialmente relevante para los grupos más pequeños y recién constituidos.
Apoyo institucional y continuidad
El tercer eje de demandas tiene que ver con el respaldo de las administraciones locales. Los colectivos agradecen la colaboración del Ayuntamiento de Coslada en la organización, pero reclaman mayor estabilidad: convocatorias con más antelación, ayudas para el transporte de material y un punto de encuentro técnico donde resolver dudas logísticas antes del evento.
También se sugiere crear una comisión mixta, con representación de las asociaciones, que participe en el diseño de cada edición. «La feria es nuestra; queremos ayudar a construirla, no solo a llenarla», afirma el presidente de una asociación deportiva con más de dos décadas de trayectoria en el municipio.
Un mapa de necesidades con rumbo claro
Leídas en conjunto, las propuestas de los expositores no son quejas sino una hoja de ruta. Espacio, horario, difusión y corresponsabilidad: cuatro pilares que, bien trabajados, pueden convertir la Feria de Asociaciones de Coslada en una referencia del asociacionismo en la Comunidad de Madrid.
La organización tiene ahora meses por delante para estudiar estas sugerencias y trasladarlas al diseño de la próxima edición. El compromiso de este portal es seguir recogiendo esas voces y facilitar el diálogo entre colectivos, instituciones y ciudadanía. Porque una feria que escucha a quienes la hacen posible es, sin duda, una feria con futuro.