Los rostros que mueven Coslada: cuatro asociaciones que tejen comunidad
Photo: U.S. Army USAG-RP by Spc. Matthew Poe, Public domain, via Wikimedia Commons
Hay una Coslada que no aparece en las estadísticas de población ni en las crónicas de obra pública, pero que sostiene buena parte de la vida cotidiana del municipio: la de las asociaciones. Grupos de vecinos que ensayan los jueves, entrenan los fines de semana, reparten alimentos o enseñan bailes tradicionales en locales cedidos y polideportivos. Su punto de encuentro anual es la Feria de Asociaciones de Coslada, y su historia merece ser contada.
Cultura que se transmite de abuelos a nietos
Entre los colectivos con más solera del municipio se encuentran las asociaciones culturales dedicadas a las tradiciones populares. Su labor va mucho más allá del escenario: los grupos de baile y música tradicional de Coslada llevan décadas formando a nuevas generaciones en jotas y rondas, y muchos de sus actuales componentes llegaron siendo niños de la mano de sus padres.
«Cuando empezamos éramos un puñado de familias; hoy participan nietos de los fundadores», explica uno de sus responsables. Sus ensayos semanales funcionan, a la sazón, como un punto de encuentro intergeneracional en el que conviven jóvenes estudiantes y jubilados. En la feria, su stand suele ser de los más animados, con demostraciones que arrastran al público hasta la carpa.
El deporte como escuela de valores
Los clubes deportivos del municipio representan otro de los pilares del asociacionismo local. Detrás de cada equipo de fútbol base, de cada escuela de baloncesto o de cada grupo de marcha ciclista hay familias que gestionan horarios, transportes y torneos de forma casi artesanal.
Los dirigentes de estos clubes coinciden en que su mayor logro no está en las clasificaciones, sino en los cientos de niños y niñas que aprenden cada temporada a trabajar en equipo y a convivir con compañeros de otros barrios y orígenes. En una localidad tan diversa como Coslada, el deporte ha demostrado ser uno de los mejores vehículos de integración, y las escuelas deportivas municipales y los clubes locales trabajan de la mano para que ningún niño se quede fuera por razones económicas.
Asociaciones vecinales: la memoria de los barrios
Pocas instituciones conocen tan bien la evolución de los barrios como las asociaciones de vecinos. Nacidas en buena parte durante la Transición, cuando Coslada crecía al ritmo de la llegada de familias procedentes de toda España, estas entidades fueron protagonistas de reivindicaciones que hoy dan por garantizadas: equipamientos, zonas verdes, transporte.
Su papel actual combina la vigilancia cívica con la vida social: talleres para personas mayores, celebraciones de barrio, escuelas de adultos y una labor de mediación que resuelve conflictos cotidianos antes de que lleguen a las instituciones. «Somos los ojos del barrio», resumen desde una de las asociaciones con más décadas de trayectoria, que prepara para la feria una exposición fotográfica sobre la transformación del municipio.
Solidaridad organizada
El tercer gran bloque es el de las asociaciones sociales y solidarias. Bancos de alimentos, colectivos de apoyo a familias en dificultad, organizaciones de cooperación internacional y plataformas de acompañamiento a personas mayores o en situación de vulnerabilidad completan un mapa de la solidaridad que funciona gracias al voluntariado.
La crisis económica de los últimos años ha incrementado la demanda de sus servicios, y también ha puesto a prueba su capacidad de adaptación. Muchos han digitalizado sus gestiones y coordinado esfuerzos con otras entidades del municipio para evitar duplicidades. En la feria buscan sobre todo una cosa: manos. «Cada persona que se acerca a nuestro stand y acaba apuntándose como voluntaria es un año más de vida para la asociación», reconocen.
Un tejido que sostiene el municipio
Estos cuatro retratos dibujan un mapa más amplio: el de un tejido asociativo que emplea a cientos de voluntarios, da servicio a miles de vecinos y mantiene viva la vida comunitaria en todos los rincones de Coslada. Las administraciones facilitan locales y subvenciones, pero el motor real es el compromiso de las personas.
La Feria de Asociaciones de Coslada existe precisamente para hacer visible ese trabajo. Visitar sus carpas es una forma directa de conocer de primera mano qué se hace en el municipio y de encontrar el lugar donde cada vecino puede aportar su granito de arena. Porque las asociaciones no solo transforman Coslada: la hacen posible.