Notas antes del gran día: así suenan los ensayos de las agrupaciones que actuarán en la Feria
Photo: Johnnybam, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
A las ocho de la tarde, en una sala cedida por un centro cívico del municipio, las sillas forman un semicírculo imperfecto. Llegan carpetas con partituras dobladas, un contrabajo que viaja en la parte trasera de un utilitario y termos de café que alguien reparte sin preguntar. Es martes, y para el coro de mayores de la parroquia de San Juan Evangelista eso significa una sola cosa: quedan pocos ensayos antes de subir al escenario de la Feria de Asociaciones de Coslada.
Un calendario que gira en torno a la Feria
Para muchas de estas agrupaciones, la actuación en la Feria marca el punto álgido de su año. «El resto de compromisos los encajamos alrededor de esa fecha», explica la directora del coro, que prefiere que el colectivo hable en nombre de todos. Desde enero, el repertorio se selecciona pensando en un público diverso: vecinos que pasean entre stands, familias con niños, mayores que reconocen en los primeros compases una canción de su juventud.
La elección de las piezas no es casual. Las agrupaciones saben que en el recinto no hay sala silenciosa ni butaca numerada: hay público que se acerca, escucha dos minutos y decide si se queda. Por eso los ensayos priorizan temas reconocibles y arreglos sencillos, pensados para el aire libre y para oídos que llegan de paseo, no de concierto.
Charangas, rondallas y voces de barrio
El paisaje musical de Coslada que se dará cita en la Feria es más variado de lo que podría esperarse de un municipio de su tamaño. Peñas que arrastran su charanga desde las fiestas de verano, grupos de pandereta que ensayan en locales cedidos por las propias asociaciones de vecinos, coros parroquiales que prestan su repertorio sacro a versiones populares y una banda de música juvenil que este año estrena director.
Cada colectivo tiene su ritual. La charanga de una de las peñas locales ensaya descalza sobre el cemento de su local, porque «así se oye mejor el bombo», bromea su percusionista. El coro parroquial, en cambio, cierra cada sesión cantando a capela la pieza con la que abrirá la actuación, una tradición que arranca hace más de quince años. Los más jóvenes de la banda de música graban sus ensayos con el móvil y se los pasan por el grupo de mensajería para corregirse entre ellos antes de la siguiente cita.
El escenario como recompensa
Subir al escenario de la Feria no comporta remuneración ni fichajes. Lo que aporta es otra cosa: visibilidad. Varias agrupaciones reconocen que después de su paso por el recinto reciben llamadas de otras asociaciones, de residencias de mayores o de comisiones festivas que quieren contratarlas para actos durante el resto del año. La Feria funciona, en la práctica, como una vitrina abierta al municipio entero.
También es un incentivo para la plantilla. «En enero andamos justos de gente, pero cuando anunciamos que actuamos en la Feria, vuelven los que se habían ausentado», cuenta el responsable de una de las rondallas. La fecha actúa como motor de compromiso: los ensayos ganan asistencia, las familias se implican y hasta quienes solo cantan en el coche se atreven a pedir una voz en el coro.
Los ensayos que nadie ve
El reportaje quiso acompañar una de las últimas sesiones antes del gran día. Durante hora y media, la directora detuvo la pieza once veces. Un bajo que se adelantaba, unas segundas voces que se perdían en el compás doce, un silencio que debía ser más largo. Nada de eso se percibirá el día de la actuación, y esa es precisamente la gracia: la Feria mostrará el resultado, no el proceso.
Cuando terminó el ensayo, ya casi de noche, algunos se quedaron recogiendo sillas y comentando qué tema les daba más respeto. Uno de los tenores, vecino de Coslada desde hace cuarenta años, lo resumió sin dramatismo: «Nos prepararemos como si fuéramos a cantar en el Teatro Real, aunque sea para los vecinos. Que al fin y al cabo, para nosotros, son lo mismo».
Una cita que suena todo el año
La música que se escuchará en la Feria de Asociaciones no nace el fin de semana del evento. Nace en martes por la noche, en locales prestados, con carpetas gastadas y voces que se buscan entre risas. Conocer esos ensayos es entender que cada actuación del recinto esconde meses de trabajo vecinal, y que la banda sonora de Coslada lleva meses calentando motores antes de que el público ponga un pie en el recinto ferial.